¿Puede la tecnología sacar a una persona de la pobreza

Introducción — una historia que se repite, pero ya no igual

A las cinco de la mañana, cuando la ciudad apenas despierta, María enciende su celular. No es para revisar redes sociales ni responder mensajes: es para confirmar pedidos. Desde una habitación pequeña, en un barrio donde el empleo formal nunca llegó, hoy gestiona un negocio que antes parecía imposible. Su historia refleja cómo la tecnología para reducir la pobreza se ha convertido en una herramienta real para crear oportunidades donde antes no existían.

La historia de María no es excepcional. Se repite —con distintos nombres y en distintos países— allí donde la tecnología logra colarse entre la desigualdad, la falta de oportunidades y la pobreza estructural. En silencio, lejos de los grandes titulares, la revolución digital está transformando la forma en que millones de personas acceden a ingresos, educación y servicios básicos.

La pregunta ya no es si la tecnología puede ayudar, sino cómo y bajo qué condiciones puede convertirse en una verdadera herramienta de movilidad social.

Tecnología móvil y oportunidades económicas

La tecnología para reducir la pobreza: punto de partida, no milagro

Durante décadas, la pobreza se ha abordado principalmente desde la asistencia económica. Sin embargo, economistas e innovadores coinciden en que el acceso a herramientas productivas es más sostenible que la ayuda puntual.

Clayton Christensen y Efosa Ojomo, autores de The Prosperity Paradox, sostienen que la innovación orientada a resolver problemas reales —lo que llaman market-creating innovation— es una de las formas más efectivas de sacar a las personas de la pobreza. No se trata de tecnología de punta, sino de tecnología útil, accesible y escalable.

Un teléfono inteligente, una conexión estable y una plataforma digital pueden ser suficientes para abrir oportunidades donde antes no existían.

Mujer emprendedora usando tecnología móvil para salir de la pobreza

Conectividad: el primer eslabón para romper el aislamiento económico y reducir la pobreza

El acceso a internet sigue siendo desigual, pero cuando llega, el impacto es inmediato. Estudios liderados por investigadores como Tavneet Suri (MIT) han demostrado que la adopción de tecnologías móviles en regiones vulnerables mejora el acceso a información, reduce costos de transacción y aumenta los ingresos de los hogares.

En este contexto, la tecnología para reducir la pobreza no debe entenderse como un lujo, sino como una infraestructura básica para el desarrollo social y económico.

Para muchas personas, conectarse significa dejar de depender exclusivamente de la economía local. El trabajo remoto, el comercio electrónico y los servicios digitales permiten participar en mercados más amplios, incluso globales.

En términos tecnológicos, internet no es solo infraestructura: es una puerta de entrada a la economía digital.

Tecnología móvil como herramienta de inclusión social

Fintech: cuando la inclusión financiera se vuelve digital

Uno de los mayores obstáculos para salir de la pobreza ha sido históricamente el acceso al sistema financiero. Aquí es donde la tecnología financiera (fintech) ha marcado una diferencia real.

Pagos digitales, billeteras electrónicas y microcréditos gestionados por aplicaciones han permitido que millones de personas:

  • Ahorren de forma segura
  • Accedan a crédito por primera vez
  • Formalicen pequeños negocios

Economistas como Esther Duflo, premio Nobel de Economía, han destacado que la inclusión financiera no elimina la pobreza por sí sola, pero sí crea condiciones para que las personas puedan planificar, invertir y asumir menos riesgos.

La tecnología reduce barreras, intermediarios y costos. En muchos casos, basta un celular para entrar al sistema económico formal.

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Educación digital: aprender sin pedir permiso

La pobreza también es una trampa de conocimiento. Sin acceso a educación de calidad, las oportunidades se reducen generación tras generación. Aquí, la tecnología ha abierto una grieta poderosa.

Plataformas de aprendizaje en línea, cursos gratuitos y comunidades digitales permiten que personas sin acceso a educación formal desarrollen habilidades en:

  • Programación
  • Diseño
  • Marketing digital
  • Comercio electrónico

Autores como Amartya Sen han insistido en que el desarrollo no se mide solo en ingresos, sino en capacidades. Desde esta perspectiva, la alfabetización digital es una forma moderna de empoderamiento.

Aprender hoy ya no depende únicamente del lugar donde se nace, sino del acceso a la información.

Tecnología con propósito: el verdadero factor decisivo

No toda tecnología reduce la pobreza. De hecho, mal distribuida, puede ampliarla. La brecha digital sigue siendo uno de los grandes riesgos del siglo XXI.

La diferencia la marca el enfoque:

  • Tecnología pensada para resolver problemas reales
  • Acceso acompañado de formación
  • Ecosistemas digitales inclusivos

Como advierte el Banco Mundial, la tecnología es un acelerador, pero solo funciona cuando se integra a políticas públicas, educación y acceso equitativo.

Conclusión: no es el dispositivo, es la oportunidad

La tecnología no reemplaza el esfuerzo, ni elimina de golpe las desigualdades. Pero sí cambia el punto de partida. Un celular puede no parecer gran cosa, hasta que se convierte en una tienda, una escuela o un banco.

En un mundo cada vez más digital, quedar fuera de la tecnología es quedar fuera del futuro. Y por primera vez en la historia, ese futuro cabe en la palma de la mano.

Por Julian Gelvez

Estudiante de desarrollo full stack, licenciado en educación con énfasis en ciencias sociales, amante de los videojuegos retro y fiel creyente de la democratización de la tecnología.